¿Conoces las principales diferencias entre el inglés jurídico de Inglaterra y el de los Estados Unidos? ¿Sabrías reconocer términos o conceptos de los dos países si los encontraras en un documento? En este artículo descubrirás los problemas que plantea la forma de usar el idioma a uno y otro lado del Atlántico.

Seguro que has oído eso de que el Reino Unido y los Estados Unidos son dos países hermanos separados por un mismo idioma.

Bueno, al menos, es lo que dicen los británicos. Nosotros no estamos muy convencidos de que sea cierto, pero sí es verdad que entre el inglés jurídico hablado en ambos países existen algunas diferencias.

La jerga que utilizan los juristas británicos y estadounidenses es, en esencia, la misma. Aunque existen algunas peculiaridades en el lenguaje y los conceptos que es útil conocer.

Vamos a ver tres tipos de diferencias con algunos ejemplos para ilustrarlas.

Diferencias lingüísticas

Entre las diferencias lingüísticas encontramos variaciones ortográficas, como el caso de algunas palabras que, aun teniendo el mismo significado, se escriben de forma distinta a ambos lados del Atlántico.

Por ejemplo, determinadas palabras se escriben con «o» en los Estados Unidos y con «ou» en el Reino Unido, como labor (UK: labour), honorable (UK: honourable), misdemeanor (UK: misdemeanour). En otras se emplea la letra «s» en lugar de la «c», como en offense (UK: offence) o en defense (UK: defence).

También existen diferencias de pronunciación. Así, conceptos claves del lenguaje jurídico, como Law, se pronuncian de forma diferente. En los Estados Unidos parece una «a» larga, mientras que los británicos lo pronuncian como una «o» más cerrada.

Diferencias terminológicas

Existen también diferencias en numerosas expresiones jurídicas para las que, en cada nación, se emplean palabras distintas.

En el Derecho de contratos, por ejemplo, tenemos la expresión best endeavours —de uso generalizado en el Reino Unido para indicar que las partes harán todo lo que esté en su mano para obtener un determinado resultado— que en los Estados Unidos se sustituye por la expresión best efforts. El mismo caso lo encontramos en la expresión norteamericana merchantable quality, que en el Reino Unido se sustituye por satisfactory quality.

En el campo del Derecho societario existe, asimismo, una terminología distinta para referirse a lo mismo. Empezando por el propio nombre con el que se denomina, de una forma genérica, a cualquier empresa: corporation en los Estados Unidos y company en el Reino Unido. La forma de designar a las acciones y a los accionistas de una empresa: stocks / stockholders en los Estados Unidos y shares / shareholders en el Reino Unido. Aunque, en este punto, Rebecca Jowers nos aclara que también en algunos estados de los Estados Unidos se emplean los términos shares y shareholders pues así lo recoge su legislación estatal.

En lo que respecta a las formas de ejercer la abogacía, en Inglaterra y Gales se plasma en las figuras del barrister y el solicitor. Estas figuras, sin embargo, no existen en los Estados Unidos, donde todos los abogados pueden ejercer ambas funciones, por lo que allí al abogado litigante (el barrister) se le denomina counsel o litigator y al abogado asesor (el solicitor) se le denomina corporate attorney o transactional attorney.

 

Igualmente, al abogado especializado en Derecho inmobiliario se le conoce como property lawyer en el Reino Unido y como real estate attorney en los Estados Unidos.

Diferencias conceptuales

Tal vez sea en los conceptos jurídicos de ambos países donde se encuentren las diferencias más problemáticas. No hay que olvidar que, aunque los Estados Unidos son una nación Common Law (como Inglaterra y Gales, de donde deriva su Derecho), tienen un sistema jurídico diferente.

La principal diferencia es que en los Estados Unidos existe una constitución escrita y recogida en un único documento. La legislación estatal y federal también es diferente a la inglesa y de ahí surgen divergencias que plantean ciertos problemas.

Sería muy largo y laborioso reflejar aquí las disparidades conceptuales que separan al Derecho inglés del estadounidense y que se reflejan en el lenguaje utilizado por los juristas de ambos países, pero, por poner un ejemplo, podemos hablar de las cláusulas de limitación de responsabilidad (Limitation Clauses).

El jurista británico Nicholas Tall explica, en un interesante artículo publicado en Lexology, cómo las mismas palabras pueden tener efectos o consecuencias distintas si se encuentran en un contrato norteamericano o en uno inglés.

Por ejemplo, cuando en un contrato redactado en los Estados Unidos se dice que una de las partes no se hace responsable de las indirect and consequential losses, se está diciendo que dicha parte no asume ninguna responsabilidad por, entre otras cosas, el lucro cesante (loss of profit) causado a la otra parte por el incumplimiento contractual. Por el contrario, el Derecho inglés no suele considerar el lucro cesante como un perjuicio indirecto, sino directo, de forma que dicha expresión en un contrato inglés no excluiría la responsabilidad por lucro cesante.


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