La doctrina, ¿es o no es fuente del Derecho? ¿Qué papel desempeña dentro del Common Law? ¿A qué llaman doctrina los juristas anglosajones y para qué sirve en realidad? Si alguna vez te has hecho estas preguntas, es posible que te interese esta entrada. Sigue leyendo.
Puede que alguna vez hayas oído hablar de las fuentes del Derecho y tal vez te preguntes a qué se refiere este concepto. Si quieres conocer las fuentes del Derecho español y, en especial, las del Derecho mercantil, acompáñanos. En esta entrada te lo contamos todo.
Abrimos hoy nuestro canal de YouTube con este primer vídeo. En él te contamos cómo ha sido nuestro verano y te hablamos de algunas de las cosas que hemos hecho en los últimos meses. Es nuestro primer vídeo y se nota. La calidad de la imagen y del sonido son bastante mejorables, por eso pedimos por anticipado tu indulgencia. Prometemos hacerlo un poco mejor la próxima vez.
Volvemos del verano con las pilas cargadas y un montón de planes. Hemos descansado durante las vacaciones y queremos hacer algo diferente con nuestra vida y con nuestra carrera. Todos tenemos grandes planes a la vuelta del verano. Y tú, ¿qué te has propuesto hacer en los próximos meses?
¿Quién no se ha equivocado alguna vez al interpretar un término escrito en latín? ¿Quién no lo ha entendido o traducido mal en alguna ocasión? El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Hoy te ayudaremos a no cometer de nuevo este error. Sigue leyendo.
Existen en Derecho procesal español (la parte del ordenamiento jurídico que se ocupa, entre otras cosas, de los procedimientos judiciales) tres términos complejos que con frecuencia se confunden. Si traduces habitualmente documentos judiciales, debes saber emplearlos con propiedad.
Algunos de los términos que con frecuencia vemos mal empleados por algunas personas que no tienen formación jurídica (periodistas, escritores y, por desgracia, algunos traductores) son los de juzgado y tribunal. En esta entrada te hablaremos de sus diferencias.
Seguro que alguna vez habrás oído eso de que en Inglaterra no tienen una Constitución escrita, o que el Derecho constitucional británico se basa en una serie de principios consuetudinarios no recogidos en ningún cuerpo legal. Qué cosa tan rara, ¿verdad? Sin embargo, no es del todo cierto. Ahora te vamos a contar por qué.