Mucho se ha hablado estos días sobre la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Del Rio Prada vs. España 42750/09 del pasado 21 de octubre de 2013. Ríos de tinta se han vertido en los medios de comunicación y el asunto ha sido ampliamente comentado también en blogs y redes sociales. Se han llegado a decir las cosas más dispares, como que el tribunal de Estrasburgo deroga con esta sentencia la conocida como «doctrina Parot», cosa que no es exacta. También nosotros hemos tenido la oportunidad de participar en algunos debates sobre la traducción de la sentencia, la celeridad del gobierno español en aplicar su contenido y demás. Incluso, algunos amigos tuiteros nos han sugerido traducirla por nuestra cuenta, hasta que, buscando un poco en internet, hemos visto que ya existe una traducción bastante fiable.

Tanto en los contratos anglosajones, como en otros documentos legales, es muy frecuente encontrar documentación o materiales adjuntos que aparecen recogidos al final de los mismos. Para referirse a estos documentos se emplean en inglés jurídico los cuatro términos mencionados en el título de este artículo de forma casi indistinta. Todos ellos podemos traducirlos en español por «anexos», que es el término más frecuente en nuestro idioma. Sin embargo, existen pequeñas diferencias en cuanto al significado y a la forma de empleo de dichos términos que vamos a estudiar a continuación.

Las cláusulas de exclusión de responsabilidad (también llamadas de reducción o limitación) son muy habituales en una gran variedad de documentos jurídicos anglosajones. Abundan en los contratos, donde suelen aparecer incluidas dentro de una sección denominada Disclaimers o Indemnities. Pero también las podemos encontrar en un sinfín de documentos o «avisos» dirigidos al público en general.

Como cualquier abogado que se dedique al Derecho de familia sabe muy bien, todo proceso de divorcio suscita siempre múltiples conflictos entre los cónyuges en relación con cuestiones tales como la custodia de los hijos (child custody), el régimen de visitas (rights to visitation), la pensión compensatoria (maintenance, o spousal support), el derecho de alimentos (alimony) o el reparto del patrimonio familiar (division of property). Pero, cuando los cónyuges son de diferentes nacionalidades o alguno de ellos reside en un país diferente tras la separación o el divorcio la cosa se complica aún más, ya que, es muy posible que al procedimiento en cuestión deban aplicársele diferentes legislaciones. En estos casos de divorcios transfronterizos, los abogados necesitarán con frecuencia traducir un gran número de documentos, bien para que sean firmados por las partes o para presentarlos ante los tribunales, lo que dará lugar a una necesaria colaboración entre el abogado y un traductor experto en Derecho.

El campo de los seguros (insurance) es una de las ramas del Derecho que más ha crecido y evolucionado en las últimas décadas gracias al desarrollo económico y al comercio internacional. Consecuentemente, la terminología empleada ha ido desarrollándose en paralelo al crecimiento del sector. La traducción de algunos términos propios de esta especialidad plantea no pocos problemas a abogados y traductores.

Los Incoterms son un conjunto de normas internacionales destinadas a regular, de una forma global y para su uso en todo el mundo, las obligaciones y los derechos de las partes que intervienen en el comercio internacional. De esta forma, cuando las partes que intervienen en un contrato de compraventa internacional se someten a estos términos, ambas saben, independientemente de su lengua o lugar de residencia, cuáles son las reglas que han de aplicarse al contrato firmado. Los Incoterms regulan los términos comerciales más habituales de un contrato internacional como son el precio, la forma de transporte de la mercancía, la forma de entrega de la misma, los seguros, los costes de aduana, etc. La palabra Incoterm es un acrónimo que procede de la expresión International Commercial Terms, y son elaborados y continuamente actualizados por la Cámara de Comercio Internacional. La última versión de los mismos corresponde al año 2010.

El comercio internacional es una rama del Derecho Mercantil sumamente interesante y campo fértil para juristas y traductores. La globalización en la que vivimos ya desde hace más de medio siglo, y de la que el comercio internacional es a la vez causa y consecuencia, ha hecho resurgir viejos conceptos legales y lingüísticos que, como no podía ser de otra forma, van de la mano y obligan a colaborar a juristas y lingüistas. Nos referimos a la lex mercatoria y a la lingua franca. Aunque los orígenes del comercio internacional son muy antiguos, será en la Edad Media cuando comiencen a surgir las primeras normas y principios que regulen dicho comercio y cuando comience también a utilizarse el término lex mercatoria para referirse a la ley de los comerciantes (law merchant, en inglés). Esta ley de los comerciantes surge como un desarrollo legal supranacional y consuetudinario elaborado por los propios mercaderes para regular sus relaciones comerciales ante la insuficiencia y escasez de leyes nacionales. Sus principales campos de aplicación fueron el derecho marítimo y el bancario, ámbitos imprescindibles para el desarrollo del comercio. Sin embargo, a partir del año 1800, el concepto lex mercatoria desaparece de la escena jurídica internacional y no será hasta la segunda mitad del siglo XX, con la evolución de los medios de transporte y el auge del comercio internacional, cuando los juristas estadounidenses comiencen a hablar de una nueva lex mercatoria (new law merchant).